La historia de mi gatito Adi
Por Ane Eguzkilore Eroa. Pamplona, Navarra. 29-11-2009
Esta historia es un poquito triste pero la debo contar para desahogarme. Adi, así es como se llamaba mi precioso gatito de dos meses, llegó a mí el 9 de julio del 2009; me lo regaló una señora con un corazón tan grande que no le cabía en el pecho. En cuanto le vi mi cara se transformó. Qué bonito era, con sus ojitos azules y su cara de ángel, porque antes y ahora sigue siendo mi ángel.
Fue poco tiempo el que estuvo con nosotros, una infección en el ojo se lo llevó rápidamente; yo pensé que sería una conjuntivitis y le curaba el ojito con suero y manzanilla pero como era fin de semana no pude llevarlo al veterinario.
El sábado que murió, a las 3 de la mañana, estuvimos a su lado en todo momento. Hasta mi gata y mi perro le lamían porque algo presentían.
Parece como que nos estaba esperando para irse ya que estuvímos fuera todo el día.
Cuando lo vi tan mal a la noche sin fuerzas, llamé al veterinario de urgencias y me comentó que podía estar incubando un virus a causa de la vacuna y que le diese agua con azúcar para reanimarlo.
Todo fue en vano. Empezó a agonizar y maullaba, lo cogí en mis brazos llorando y diciéndole en su orejita que no se fuese, que se quedase con nosotros. Parece que con su último y triste maullido se despidió agradeciéndonos lo bien que le cuidamos.
Al final lo metímos en una cajita y lo enterramos en mi jardín y me despedí de él. Agur, Adi, le dije; estés donde estés siempre te llevaremos en nuestro corazón.
PD. Adi es un monte precioso de Navarra, por eso le pusimos ese nombre a nuestro ángel, que parece que vino por una misión, la de unir a mi gata con mi perro, que se llevaban fatal. Cuando llegó todo cambió radicalmente; ahora ellos se llevan mucho mejor, por eso digo y diré que Adi es un pequeño ángel sin alas pero con unos bigotes enormes.
Agur, Adi, mi ángel. Buen camino, chiquitín.


