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Ideas erróneas sobre los gatos
Desde sus primeros contactos con el ser humano el gato no ha pasado desapercibido. Unas veces adorado como un dios y otras demonizado, su forma de ser no deja impasible a nadie, y ello ha hecho que este pequeño felino jamás haya disfrutado de la indiferencia y que haya sido el animal doméstico sobre el que más creencias erróneas se han difundido.
Sin duda alguna, en ello ha influido su carácter enigmático y huidizo, su misteriosa mirada y esa pretendida capacidad para ver en la oscuridad, lo que ha hecho verter sobre él las más increíbles supersticiones. El primer puesto de estos temores irracionales hacia el gato lo ocupa el mito del gato negro. Heredera de las ideas medievales en torno a las brujas, esta superstición aún está bastante extendida entre la población. Pero lo más curioso es que este temor hacia los gatos negros no se fundamenta en ningún rasgo de su comportamiento o carácter, sino únicamente en su aspecto físico. Simplemente se le considera un ser diabólico o surgido de las tinieblas por su color negro y su mirada penetrante, y mucha gente sigue considerándolo un signo de mala suerte al que hay que evitar a toda costa.
Sin embargo, hay muchos otros mitos sobre los gatos que son más perniciosos que lo del gato negro y que están más establecidos en nuestras mentes. Un ejemplo de ello es la idea sobre la hipocresía del gato. Aunque no seamos conscientes de ello, esto se demuestra fácilmente viendo tan sólo el antagonismo tradicional entre perros y gatos, a los que atribuimos siempre cualidades contrapuestas. Es decir, si el perro siempre ha sido considerado un animal fiel, sincero y leal, el gato ha tenido los defectos contrarios, a saber, infidelidad, falsedad e hipocresía. Esto viene de siglos atrás, y parte de la culpa la tuvo el naturalista francés George-Louis Leclerc, conde de Buffon (1707-1788 ), que en su obra magna Historia natural compara a perros y gatos y dice que los gatos “están dotados de una malicia innata, de un carácter huidizo y de una natural perversidad”. Aunque es conocido que detestaba a los gatos, muy pronto esta idea se difundió entre la gente, e incluso ha llegado hasta la actualidad.
Pero hay que reconocer que esta idea sobre la hipocresía del gato, aunque falsa, tiene su origen en el comportamiento mismo del felino. Un gato está tranquilamente jugando con la mano de su humano que lo acaricia, y de pronto se revuelve y le muerde o araña. Para mucha gente, este comportamiento es tachado de traición o hipocresía, pero justo antes de atacar el animal ha avisado. Todos los que tienen gato saben que cuando está a punto de atacar muestra unos signos claros, como erizamiento del lomo y plegamiento hacia atrás de las orejas, no obstante, si el gato está tumbado sobre su lomo es difícil percibir estas señales de ataque inminente. Por lo tanto, es erróneo culpar a un gato de hipocresía, ya que los gatos nunca atacan sin preaviso, y el mismo concepto de hipocresía es un concepto humano para un comportamiento humano también, con lo cual no se debe atribuir a los animales. En el ejemplo anterior del gato que muerde la mano con la que jugaba, el comportamiento felino se debe simplemente a un reflejo de autodefensa. Los etólogos no se ponen de acuerdo en aclarar cuál es su origen, pero entre las distintas interpretaciones están la de una herencia de antiguos miedos, cuando la mano del hombre era tenida como amenazante, el recuerdo de una agresión tenida con anterioridad, o incluso un repentino cambio de humor, o sea, que el gato se haya hartado de jugar y quiera liberarse de la mano. La cuestión fundamental es que el animal “ha hablado” para decir que ya no quería seguir, y si el humano no sabe “escuchar” a su gato puede llegar a malinterpretar sus señales.
En el mismo concepto de hipocresía entra otro comportamiento peculiar del gato, que comparte con la mayoría de los mamíferos, y es la mirada huidiza. De todos es bien conocida esa actitud del gato de rehuir la mirada de su humano, sobre todo si es largamente sostenida. En muchos animales, este comportamiento significa que las hostilidades están abiertas, y consideran una mirada insistente como una amenaza. Cuando dos gatos se enfrentan comienzan siempre por mirarse largamente, antes de desencadenar la pelea. Por esta razón, los gatos se suelen sentir atraídos por las personas que los detestan e ignoran, y huyen de las que pretenden atraerlos por la mirada. Según el etólogo Desmond Morris, el gato que está “enfadado” da la espalda porque quiere evitar entrar en una situación de conflicto, que seguramente se desencadenaría si aceptara sostener la mirada de su amo.
Hay más mitos curiosos sobre los gatos, como el poder de predecir la lluvia por el movimiento de sus patas. Esta creencia está recogida en los escritos desde la Edad Media, y desde luego es totalmente infundada. Más actual es la creencia de que el gato molesta a su humano cuando habla por teléfono porque se siente celoso, cuando la realidad es que simplemente piensa que su humano le está hablando a él y se cree en la necesidad de responderle. El gato, por supuesto, desconoce totalmente las técnicas modernas. Asimismo, hay que añadir la creencia de que el gato es un animal solitario, cuando la realidad es otra. Los gatos sólo gustan de la soledad en los períodos de caza, ya que sí son cazadores solitarios, pero el resto del tiempo prefieren estar en compañía (bien de gatos o de humanos).
Konrad Lorenz, uno de los padres de la etología, decía que “es imposible pensar que el más orgulloso y el más virtuoso de los animales sea falso”. Por tanto, es inútil achacar a los gatos conceptos humanos, y habría que empezar a pensar que un gato es un gato y que posee sus propios códigos comportamentales y de lenguaje. Comprender esos códigos nos permitirán entenderlo mejor, aunque eso no significa en ningún momento poderlo dominar, pues no es ese el fin.
En conclusión, podemos ver que los gatos son muy diferentes a esas imágenes que nos han llegado desde la Edad Media. Ni son hipócritas, ni perversos, ni malignos. No son solitarios, ni portadores de mala suerte, ni adivinos meteorológicos. Son simplemente gatos, y hasta que dejemos de tener esa visión antropomórfica de ellos seguirán persistiendo en la mente humana las ideas equivocadas sobre ellos. Porque un gato es un gato, y en ningún modo es un ser humano.
Fran ha hecho este comentario en fecha 04/02/2009 01:28
Sí, muy cierto, lo de la mirada no me había fijado nunca. Para predecir la lluvia había escuchado que al tener uno de los pelos más finos de la naturaleza se carga de estática antes de las tormentas y se relame más de lo normal.
Cris ha hecho este comentario en fecha 26/05/2009 06:52
Excelente articulo sobre nuestros amigos los gatos. Que importante dejar claro que de falsos y traicioneros no tienen nada. Por el contrario, a veces pienso que leen mis pensamientos. Y siempre puedo contar con sus caricias y ronroneos. Felicitaciones!!! Y gracias por el aporte !!!
Alan (Gato) ha hecho este comentario en fecha 16/10/2011 21:36
Qué genial que por fin alguien explique cómo son los gatos en realidad, y que rechace las antiguas creencias.
Ariana ha hecho este comentario en fecha 26/11/2011 01:00
mis gatos siempre han sido leales y cariñosos conmigo, para nada traicioneros o hipócritas, yo e aprendido a tratar con ellos, esos rumores seguramente los difundian personas que nunca vivieron con gatos.
incluso uno de mis primos creia que eran idiotas, y quedo O_O cuando ordene a mi gata sentarse en una silla y ella obedecio.

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