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"Cats": los gatos a escena

Una historia sobre gatos basada en poemas de T.S. Eliot y con música de Andrew Lloyd Webber se convirtió en los años 80 en uno de los musicales de más éxito de todos los tiempos. En Cats los gatos salen a escena y nos hablan sobre sí mismos, componiendo un amplio catálogo de personalidades felinas... y también humanas.

Una noche cualquiera en un callejón cualquiera de una ciudad cualquiera, un grupo de gatos celebra su reunión anual, son los gatos jelicales. Como buenos gatos, cuidan bien su intimidad, pero por una vez permitirán que los humanos metamos nuestras narices en sus asuntos. En la reunión del clan, el Viejo Deuteronomio, respetado jefe de la banda, elegirá como cada año al gato que va a emprender una nueva vida gatuna en el edén sideral. Uno a uno, y dirigidos por el maestro de ceremonias Munsktrap, vamos conociendo a los gatos y gatas del grupo: Jennyanydots, Rum Rum Tigger, Mungojerrie y Rampeltezer, Macavity, Bustofer Jones, Gus, Skimble... Pero la elegida para disfrutar del renacer gatuno en el edén sideral será finalmente Grizabella, la gata glamourosa que en sus buenos tiempos abandonó el clan por una vida de lujo, y ahora ya anciana intenta volver encontrando rechazo y desprecio.

Este es el argumento de Cats, uno de los musicales más famosos de todos los tiempos. Cats se estrenó en 1981 en el New London Theatre. Ocho años más tarde lograría el primero de sus récords: ser la obra de mayor duración en cartel del teatro británico. Ese mismo récord lo alcanzó también en Broadway en 1997, a los 15 años de su estreno en los Estados Unidos. Más de 20 años en cartel y el sinfín de premios recibidos colocan a Cats en un puesto señalado en la historia del teatro musical. Cats ha recorrido el mundo, reuniendo a legiones de fanáticos de los gatos jelicales y llegando a convertirse en un auténtico fenómeno social. Sin embargo, en un principio hubiera sido difícil presagiar este éxito tan rotundo.

Los textos de Cats están tomados de El libro de los gatos habilidosos del viejo Possum (1939), del poeta, crítico y dramaturgo norteamericano nacionalizado británico T. S. Eliot. Eliot, uno de los más grandes poetas del siglo XX, Premio Nobel de Literatura en 1948 y autor de algunas obras maestras de la nueva poesía inglesa, como La tierra baldía o Cuatro Cuartetos, es conocido sobre todo por su poesía oscura y conceptual. Pero fue también un gran amante de los gatos, y el pequeño libro de poemas en el que se basa el musical Cats nos descubre a un Eliot cómico y ligero, muy alejado de la obra por la que alcanzó mayor reconocimiento.

Eliot había escrito estos poemas para los hijos de los Faber, la editorial de la que era director. Los gatos son los protagonistas absolutos, descritos de forma humorística y representando diversas tipologías que responden a la perfección tanto a la diversidad gatuna como a la humana: la gata marmota, el gato pendenciero, el caprichoso, los traviesos, el viejo sabio, el habilidoso, el malvado, el tragón, el supervisor o el buenazo.

Los poemas sobre gatos de Eliot destacan por su ritmo, sus rimas y sus juegos de lenguaje, en los que se identifica la influencia de maestros del sinsentido lingüístico como Edward Lear y Lewis Carroll; son por ello tan difíciles de traducir a otros idiomas como idóneos para musicar. La idea de poner a cantar y bailar a los gatos del viejo Possum fue del compositor británico Andrew Lloyd Webber, rey Midas del musical de los ochenta, responsable de grandes éxitos como los de Jesucristo Superstar, Evita o El fantasma de la ópera. Músico ecléctico y populista, experto en grandes superproducciones y éxitos comerciales, Lloyd Webber ha sufrido una persistente disonancia entre la impresionante acogida que el público otorga a sus producciones y el duro tratamiento que recibe de los críticos. Se ha llegado a decir de él que es "basura del principio al final", e incluso ha tenido que hacer frente a un pleito por plagio interpuesto por los herederos de Puccini. Pero lo que es innegable es su olfato casi infalible para atraer a las masas.

Lloyd Webber cuenta haberse criado de niño oyendo los poemas sobre gatos de Eliot, y de su asombrosa musicalidad surgió la idea del espectáculo. Fue grande el esfuerzo que tuvo que hacer para conseguir apoyos para su proyecto, ya que las perspectivas no eran nada halagüeñas: el libro era una colección de poemas independientes, y el teatro requería narrativa. Por otra parte, las andanzas de una pandilla de gatos no parecían tener suficiente atractivo para un público al que Lloyd Webber había acostumbrado a grandes historias como las de Jesucristo y Evita. El hilo argumental que se necesitaba, simple y emotivo, muy al gusto de Lloyd Webber, aparece gracias a los fragmentos de poemas inéditos del propio Eliot que su viuda, Valérie Eliot, le facilita. Un personaje nuevo rescatado de los papeles no publicados, el de Grizabella, la gata glamourosa e hija pródiga del clan, quizá demasiado sombrío para ser incluido en el libro, será el que proporcione cierta continuidad a la historia, que se articula débilmente alrededor de su regreso, el rechazo inicial del grupo y su definitiva aceptación para emprender el camino al edén sideral. Además, "Memory", la canción de Grizabella, con letra de Trevor Nunn a partir del poema "Rhapsody on a Windy Night" del propio Eliot y catapultada a la fama en la voz de Barbra Streisand, se convertirá en la melodía más emblemática y conocida de la obra.

Gran parte del éxito de Cats se debe a su impactante puesta en escena. El decorado que representa un callejón repleto de detritos humanos... a escala gatuna, la caracterización de todos los personajes como unos convincentes felinos antropomorfizados, y la original coreografía de Gillian Lynne, inspirada en los movimientos de sus gatos Scarlett y Rhett, son elementos que transportan a la audiencia al mundo mágico de los gatos jelicales. Los trucos efectistas propios de Lloyd Webber están también presentes en escenas como la de la ascensión final en neumático de Grizabella al edén sideral.

Cats dejó de representarse en Broadway en el año 2000, y en mayo de 2002 echó también definitivamente el telón en Londres. Andrew Lloyd Webber declaró: “obviamente, estoy muy triste, pero según mis cálculos, 21 años es una respetable edad para un gato y, después de todo, aún le quedan ocho vidas por vivir”. Efectivamente, Cats sigue viviendo en la larga lista de ciudades en las que aún se representa y en las funciones itinerantes que recorren el mundo. Cats llegó a España, al Teatro Coliseum de Madrid, a finales de 2003.

Contribución de Marta González

kothew ha hecho este comentario en fecha 11/11/2008 22:49

Hola! Muchas Gracias Justo Necesitaba hacer un trabajo :D
Cuiidense Besinesb29;

fermin ha hecho este comentario en fecha 15/05/2012 21:52

Bastante bien,pero largo.Igualmente muchas gracias.

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