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Dónde conseguirlo
Hay varias formas de obtener un gato, con sus consiguientes ventajas e inconvenientes.
1- Se puede comprar en un establecimiento especializado o directamente a un criador.
Ahí nos dirigiremos necesariamente si lo que deseamos es un gato de una raza determinada, quizás incluso con pedigree. Deberemos desembolsar una cantidad determinada de dinero, en función del proveedor y la raza que hayamos elegido. Pueden darnos información sobre la edad, sexo, carácter, enfermedades que haya sufrido, vacunaciones, peculiaridades, y, si las hubiere, necesidades especiales del objeto de nuestra elección. Importante: deben garantizar el estado de salud de nuestra nueva adquisición.
2- Se puede acudir a un centro de recogida de animales abandonados, público o privado.
Allí encontraremos un gran número de candidatos a la adopción, de todas razas, edades, tamaños y sexos. El "rescate" de nuestro amigo es gratuito, o conlleva un desembolso simbólico y voluntario (en la mayoría de los casos), para ayudar al mantenimiento de los animales que siguen allí acogidos.
Si lo que queremos es una raza determinada de gato, es posible que allí no la encontremos, pero vale la pena tener en cuenta que cada vez que adoptamos a un gato recogido salvamos la vida a dos: directamente al que nos llevamos a casa, indirectamente a otro abandonado que podrá ocupar su lugar en el centro de acogida.
Pueden darnos información sobre su sexo, carácter, grado de sociabilidad y relación con otros animales, y también, sin la precisión del criador, pero sí de forma fiable, su edad y posibles enfermedades que haya sufrido. Suelen estar alimentados y "saneados" (vacunados, desparasitados...).
3- Quizás encontremos a un gato vagabundo o desterrado (que vive debajo de un coche, al que han arrojado a un contenedor de basuras, etc.), dispuesto a "adoptarnos". En este caso no dispondremos de ningún tipo de información sobre su origen, edad, enfermedades, vacunas, etc., que en cierta medida nos resolverá la consulta al veterinario. Y es muy posible que después de un tiempo de convivir con él estemos muy contentos de que se haya producido el feliz encuentro.
4- Cabe también la posibilidad del cambio de familia, por no poder atenderlo la familia donante o por haber criado la gata de algún conocido nuestro. En ambos casos nos encontramos en una situación mezcla de los puntos 1 y 2.
En todos los casos hay que visitar al veterinario con el que ha pasado a ser un nuevo miembro de la familia. El veterinario será quien pueda ampliar la información que tengamos, o darnos la que no tenemos, y aclararnos todas las dudas respecto de la aventura que con nuestra nueva compañía comienza.
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